Estaba muy, muy contenta. Esos primeros besos y abrazos…Ya
digo muy contenta. Pero con el tiempo me he dado cuenta que lo que
verdaderamente se ha posado en mi memoria fue la mirada inquisitiva de mi
madre. De arriba abajo, al abrirme la puerta. Hasta se acercó a olerme la
camiseta, arrugada. Huele extraño, ¿no?, dijo y volvió a mirarme con esa mirada
tan suya. Años después esa censura la sentí igual con mi marido.
Paloma Jiménez (Del taller Imaginar dinosaurios, propuesta: mi primera vez)

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